El principio de
funcionamiento es muy parecido a la emisión y recepción de las plataformas de
televisión digitales: ambos utilizan el mismo estándar, el DVB (Digital Video
Broadcasting), un protocolo que se usa para la transmisión desde satélites. El
usuario que quiera tener una conexión a Internet por satélite deberá disponer
de una antena parabólica, un descodificador, un módem para satélite y, por
supuesto, darse de alta en un proveedor. La señal del satélite es captada por
la antena, que la lleva hasta el descodificador y de éste pasa a través de un
cable al módem del ordenador.
Sin embargo, hay una
diferencia con respecto a la televisión por satélite: Internet es interactivo y
no se trata sólo de recibir datos, sino también de que el usuario los envíe.
Por eso, hay dos formas de tener conexión a Internet a través de un satélite:
v Acceso
unidireccional: En este caso sólo se pueden recibir datos. El canal de entrega
de contenidos (lo que se baja de la Red) se realiza vía satélite y el retorno
(lo que subimos a la Red) a través de redes terrestres. Así, para enviar y
recibir datos desde Internet se necesita además una conexión terrestre
(telefónica, por cable...).
v Acceso
bidireccional: El usuario deberá disponer de un módem capaz de recibir y enviar
datos. El canal de entrega de contenidos y el canal de retorno se transmiten
vía satélite.
El satélite no es más que un
repetidor activo ubicado en el espacio. Las emisiones y recepciones de la
información se realizan a través de los amplificadores del satélite
(transponders o transpondedor) y existen de dos tipos: Transpondedor
transparente: La señal llega al satélite, es filtrada para separarla de otras
señales e interferencias, se cambia su frecuencia portadora, se amplifica y se
retransmite hacia la tierra. Transpondedor Regenerativo: La seña digital que
llega al satélite sufre un proceso regenerativo. La señal es procesada y
regenerada antes de trasladarla a otra frecuencia y retransmitirse hacia la
tierra.
El satélite artificial es un repetidor
de ondas localizado en órbita alrededor de la tierra. A diferencia de un
satélite real, el satélite artificial puede ampliar las señales antes de
devolverla. El satélite contiene varios transportadores, cada uno de los cuales
captan alguna porción del espectro, amplifica la señal de entrada y después la
retorna con otra frecuencia para evitar interferencia con la señal recibida. Los
satélites de comunicación por lo general tienen hasta una docena o más de
transpondedores. Cada transpondedor tiene un haz que cubre una parte de la
tierra debajo de él, el cual varía entre 250 Km y 1000 Km de diámetro y un
ancho de banda de 36 a 50 MHz.


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